Acto Dos

DOS

12. SOSPECHO
1
Permítame, Ingeniero, que de sus planos sospeche.
De tamaña seguridad, escape.

Guárdese su escuadra anaranjada.
Conserve, lúgubre, sus cálculos.
Sus oblicuas explicaciones de Pitágoras.

Resérvese, tóxico, el candado,
la fatal fortuna de sus clavos.

Que yo, mancebo de palacio, me quedo con la duda.
Con la insatisfacción
y con la falta.

Que abandono la paz coliria de sus cuadrículas,
la siempre arquitecta luna de sus lápidas.

Que la aventura me atropella las sienes.

2
Ríase, Ingeniero, del aroma del permiso,
de las fórmulas desaprensivas de los nudos.
A carcajadas,
destroce la magia previsible de sus broches,
de las escarapelas.

No conciba al cuadrilátero sin sus dardos,
sin la posibilidad del rayo.

Que el invierno jamás sostendrá su abrigo,
que no habrá cinto que ajuste tanto trigo.
que jamás nunca;
nunca no
despierte olvidando su colmillo.

Que la miel chorrea imprevisible,
que las llagas nacen,
corren desgraciadas.

Que estropean las torres,
las armas,
las guirnaldas.

3
Ingeniero, cambie esa cara.
Recupere la osadía.
Gire la impaciencia, y no los picaportes.

Que allí, en el umbral, detrás de su oponente,
el sueño velará su infarto.
Su nítida estadía.

4
Ingeniero, venga.
Relámase entre las hojas frescas de la vacilación,
entre a las cuevas tuertas del abismo.

Que Cristo nos ha puesto de pie.
¿Y qué esperamos nosotros,
usted y todos,
para soltarnos a bailar?

13. LA CONDUCTORA
1
Haré el amor con mi cintura.
Al plato, arrojaré motas de terciopelo con cada emanación.
Blandiré al espejo, que bucólico, será escorpión de tu apellido.

Repartiré cerezos,
destrozando atrevida las vocales de tu muerte.

Fabricaré los panes,
de nuevo los arbustos,
rayos,
represas.

Caerá el planeta rendido ante el divorcio de mis nalgas.

Hallaré pistas con mi lupa de puta.
Le pondré una túnica a la aurora.

Y tú,
tú tallarás mis labios
en los spaghettis a los 4 quesos que impúdico el amor cabriola.

Estrellada en mitad de gruesos diccionarios,
como una flor desnuda
regresaré diminuta al arte de las madres.

Seré página de mal poeta,
de marioneta en celo.
Grabaré un CD:
Dios perdió la caja de ahorro, y a mí, como a Cleopatra, nos pica la serpiente.

2
Tu noche es una tiza que araño,
raspo aguda
filosa sobre la silla
eléctrica, como Canela.

14. EL BRILLO DE SUS BOTONES

1
Hoy cuando llegué a mi hotel todas las luces estaban encendidas.
Todas.
No había forma de apagarlas.
Los pasajeros intentaban averiguar lo que sucedía,
mientras las mujeres se cubrían los camisones con sus déshabillés.

Le pedí mis llaves al botones,
mientras él sonreía excitado: “Por fin ocurre algo distinto“.

El personal sin el manejo de las rutinas, parecían olvidar sus secretos.
La gente de la calle se detenía sin entender el porqué.

Finalmente, abrieron la puerta del sótano de donde se suponía que venía el desperfecto.

2
Todos teníamos sueño.
Nadie parecía notarlo.
La sonrisa bordeaux y circular bajo el sombrero,
y el brillo de sus botones.

3
El Conserje fue el primero en bajar.
No hizo falta prender la luz.

Algunos, los más intrépidos,
se acercaban a las lamparitas con un pañuelo en la mano.

4
Ordenaba las notas en los casilleros de las habitaciones,
y a ritmo de su canción preferida,
golpeaba los zapatos abotinados.

5
Después de casi quince minutos de esperar,
decido subir a la habitación.
Las luces de emergencia estaban encendidas:
Utilice las escaleras, sin titilar, Utilice las escaleras.
Obedezco.

6
Al llegar al segundo piso,
la puerta del ascensor se abre.
(Se oye la suite Nº 4 de J. S. Bach.)
Lo veo, me invita a subir.
El sonido del tablero fue levemente más agudo que lo habitual.
Sin pronunciarse, entendí,
y también alcé la comisura de mis labios.

Pese al vértigo, no temí.

7
De pronto las almohadas y las valijas llenas de toallas comenzaron a abrirse.
Eran plumas blancas en el aire,
en las alfombras,
en las paredes,
en los cristales del ascensor.

En las bocas de los lavabos.
En los ceniceros,
adheridas a las pantallas de los televisores.
En las suelas de los zapatos.

8
Cuando la música se detuvo,
la única pluma cubrió el cristal.

Lo miré, y Buenos Aires era tan sólo un punto entre el río y sus besos.

9
Abajo,
en el sótano de hotel,
el fusible accedió a girar.

Y las luces desde entonces se han vuelto amarillentas.

10
Aquí sigue como el primer día.
Mis zapatos marcan el ritmo de su canción preferida.

15. YA DEVORÉ TODA LA RÚCULA
1
Ya devoré toda la rúcula.
Podría vivir en Puerto Madryn, usar bisoñé,
asistir a tu opening con la boca llena de reproches, azucenas.
Astillada de confianza.

2
Ya devoré toda la rúcula.
Podría vivir en Mar Chiquita, alquilar un rebaño,
y hacer un si-te-he-visto-no-me-acuerdo.

Escupir la deuda,
mandarme un paga-Dios.
Un Tata Cedrón.

3
Las persianas son animales complicadísimos.
Practican álgebra,
padecen alergias.
Desplantes varios.
En fin: un maremágnum de calamidades al izarlos y acostarnos.

4
¿Cómo era?
¡Ah, sí! Ya devoré toda la niebla.
Podría vivir en Ruanda, Nueva Zelanda,
los Alpes “Suízicos”.

5
A las tres y media de la mañana cruzan por mi hogar todo tipo de incidentes,
insectos infectos,
bíceps de chofitol,
neurastenias dorsales. No así, de meniscos.
Que quede claro.

6
Pasame el liquid paper. Siempre me pareciste un varón.

16. ABRAZO
(Irá trozando una hoja. Adivinamos que se trata del original donde se ha volcado el poema. El piso del escenario quedará regado por sus plegarias destrozadas.)

1
En hormigas,
elefantes.
En aviones insurrectos,
Invisibles.

2
En la alfombra de los cuentos,
en cohetes pertinaces.
Con trenes,
lanchas,
motores.

3
En cáscaras de nuez.
dragones,
terodáctilos.
Con triciclos.

4
Que alguien… no sé.
Que algo, y alguno me trasladen.
Que me arrastren,
que me lleven
de los pelos, si es preciso.

Que dispongan del reloj,
que dispare el destino, éste, y otro amanecer.
Que por magia de un soplido,
llegue,
venza.

5
Que el verano me disfrace de Colón.
Que descubran que mi madre le dio un hijo a Marco Polo.
Que el Larousse me posicione.

Que el fragmento imposible de llegar,
no sea viajar, sino desear.

Que la arena no detiene,
lo que el mar viene bregando:
para verme, tendré que mirarte.

(Quita de su pecho una hoja idéntica a la destrozada.
Ha sido reconstruida con cintas adhesivas rojas.
La cuelga con broches a secar, y Sale.
)

17. MADAME GUERRÁ
(Entra con un changuito de supermercado decorado con grandes escarapelas celestes y blancas. Lleva puesto un casco de soldado unido a un tocado de novia. Oímos vuelos rasantes.)

MADAME GUERRÁ: ¡Qué pereza tener cien trenzas!
Acomodarse extranjera como una llave inglesa en el Canal de Panamá.
En el canal 9 de Romay.

Chucu-chú. Miami.
Chucu-chú. Bombay.
Marco lejos. Marco Polo.

Marcelo Marcote.
Colgarme de un cogote.
Cogote ajeno.

Abanderada por los impúdicos, seré.
Sellándome el pasaporte en los huesos púbicos.

¡Silencio!
Acallen, drogodependientes,
emigrantes de un solo sueño.
Rajen al Este del Edén,
que acá sigo yo.

Me sumerjo y floto.
Retorno al foco.
Todo es rojo.
Todo es poco.

2
Y la vesícula que me dice: “Basta”.
Quiero una espalda ancha,
musculosa,
generosa, trotada.
Que me construya una choza en la casa rosada,
en la esquina de Olivos.

Voy a tomar mate en las casas de todos los que se vayan.
¡Lotes para mí!
¡Terrenitos por doquier!
Voy a tomar caserones de mil ambientes reventando los candados.
Para entrar radiante.
Imprudente.
Impune.

Sábanas usadas tapando los muebles del jueves pasado.
Señoronas olvidándose los tacos aguja en mitad el comedor.
La bandejita horrible que compramos en San Clemente.
El cenicerito de acrílico.
Los souvenir de Patricia, de su fiestita de 15.

Todo lo olvidaron.
Y yo, turra,
desleal a los que ganaron la Reina
voy,
y me morfo los regalitos.
Entro,
y me embucho los grabados,
las mesitas ratonas,
los patines,
los tenedores.

Esos candelabros de acrílico.
¡Grunch!
Y las astillas se me clavan en la lengua.
Y mangio
Mangio tutto.
Tutto tutto.

Me vengo.
Soy la venganza de los pasaportes extenuados.
Armo una banda.
Una banda de los que quedamos de este bando.
Sí, un banco.

Nos vendamos.
Agarramos lo que no vendieron.
Y entramos, y saqueamos.
Lo dejado. Lo abandonado.

¡Esto no se está hundiendo!
¡Qué manera de rajar es esta, cochinos!
Ni un mísero: “Buenas noches, Bariloche”.
Ni un: “Mucho gusto, buenas tardes”.
Tan siquiera: “Arrevoir, my friend”.

¿Qué carajo les pasa a estos falsos franchutes?
A estos tanos impostores,
a fuerza de pasar la noche en calle Juncal,
en una sillita plegable
con un papelito de mierda en la mano
de una vieja chota y muerta
que ahora resulta que es nuestra
“abuelita querida”.
Nonna.

¡Traidores for export!
Extranjeros de fabricación vía Consulado.
¡La que les espera a los Europa
cuándo el último de nosotros se les termine de instalar en el living-room!

¡Se van arrepentir, gringos!
Es la reparación del Indio del Desierto.
La conquista es reversible,
¡Ahijuna, Roca!

¡Qué tufo!
¡Qué maroma!
¿Y en Córdoba?
¿Quedó alguien en Diquecito?

(Suena “We are the world”.
Baila pegajosa, un asquito
.)

18. INSULTOS AL PIE DE LA CORNISA

1: De medio a medio, se equivoca. Trastabilla. Sólo el error lo aguarda. Se irá de bruces, puedo oírlo. Apartar la sal del océano sería tanto más sencillo, que detener su derrumbe. Morirá de sed, de ignorancia. No quita más que orín de su copa.

2: Voy delante. Su tozudez no imparte más que sandeces. Es usted mi mascota. Y bofe: su alegato.

1: Jubile las aves, confunde plumas con éxito. Ratón de fonda, que suplica rechoncho, la muerte por escobazo. Lo crucifica la vanidad. No halla más que estiércol en la cima. Ama usted morir.

2: Parlotea. No ha hecho usted, más que quejarse como una abuela. Sus esbozos huelen a compota. Sobras, de mi banquete. Desforesta.

1: Me obliga a devorarlo. Colme sus bolsillos de silencio, y márchese. Conserve la dignidad hipócrita que aún le profieren nuestros galantes testigos.

2: ¡Charlatán, que marque la puerta su futuro! Conjuga usted la pretensión de una princesa, en los labios de un carnicero.

1: Es usted la catástrofe. Lleno de pulgas trae su bombín. Criminal, no cesa de aplastar al buen tino. Deberíamos llevar un silbato para domar su equino decir. Denos espacio para huir de sus boberas.

2: No me afectan sus bigotes, gato lacónico. Lleva el domicilio de los enrevesados. Dislate, es su apellido.

1: Nadie oye. Cementerio: su anhelo.

2: ¡Merienda de pavo!

1: Lave sus trastos en otro cielo, aeromoza de tumbas.

2: Navega usted en camisón. Que no me relacionen con sus apetitos de aspirante.

1: Su idiotez no supera mis talones. Su verba se adhiera como un siamés arrepentido. Es usted un niño destetado. Rencoroso.

2: Margarito, deshoje sus lágrimas sobre otra Biblia. No le temo.

(Los dos ancianos se han transformado ahora en palomas, que peleando por granos de maíz, mueren aplastadas por un camión recolector de basura.)

19. SÓLO SOMOS LOS KILOS QUE PERDEMOS EN MEGATLÓN
1.PASADOS LOS 40
¡Esas mejillas a los cuatro quesos!
¡Esas sus onzas de fracaso y bacalao!
¡Ese ovillo de refritos y rechazos!

Serán desmantelados, talados, rebanados.

Las papadas serán baldes.
Los pliegues obsoletos abonarán jardines en el conurbano.
Lípidos codician bisturíes.

¡Qué hipo!
¡Qué rumancia de selva negra!
Enrollada en su sarcófago,
la reina será reconstruida en manos de “Nuestra Señora de la Invisibilidad”

2. NIÑA EN PRIMER GRADO, DELETREANDO
Un yogurt sabor espejo.
Lentejas de bikini.
Magdalenas de limón y celulitis.

Un camión de pecados sobre ese canapé.
¡Apártese!
¡No lo toque, no lo raspe!

Se hierve el Diluvio Universal sobre en un plato de fideos Matarazzo.

3. ISOMÉTRICO
¿Con qué ofensa nos refleja el sobrepeso?
No hagas Pop si estás obesa. Las gordas no cantan.
Cosechemos la ausencia.
Sólo somos los kilos que perdemos en Megatlón.

4. QUINCE AÑOS. UN EXAMEN
Metamorfosis asegurada.
Metamorfosis: meta morfar.
La rabia en dos paquetes de yerba.
El mate te deja verde”.
El aire de mar da hambre”.
Vilas antes de la Davis se clavó una fuente de vermichellis”.

Soñamos obesos, lo que despiertos vomitamos.
Un monte de chocolate flota bajo nuestras faldas.
Empanadas de vigilia arponeadas en los confesionarios de Santa Rita.
Manejamos la balanza a los sopapos.
Un calvario en Dieta-Club.

5. JOVEN EN SERVICIO MILITAR
¿Bíceps, o pan de leche?
Sexo ciego, o arréglese con la mano.
Vacas con apellido y D.N.I.
Ensaladas de Párpados.

Los feos estropean las fotos de todos los bautismos.
¡Delgados hasta la metástasis!
El Infierno está colmado de lunes a la mañana.
Los Dioses con bolsitos van al Gym.

6. BODA
Mortajas extra small.
Un corazón sale sin fritas.
Frótele a Buda una liposucción.
Moisés y sus Tablas Sagradas de Calorías.
Religión: 90-60-90

El pecado lleva cubiertos.
En Ruanda se cagan de hambre, pero los negros la tienen grande.
Las hamburguesas de McDonalds te reducen el pito.
Haga patria: mate a un mofletudo.
Ya saldrá Bridget Bardot a rescatar a sus lechones.

7. FUTBOLISTA
Empanadas de Comité.
Pastelitos de Mayo.
Tres pan dulces navideños.
La ultima cena eterna.
Graciela Alfano habla con las tostadas.
Besos Light.
Matrimonios 0% colesterol.
Romances de pan integral.
Orgasmos descremados.

8. ISOMÉTRICO DOS
No existe el éxtasis decoroso y controlado.
No hay mejor par de glúteos, que un pollo al horno con papas.
Las mesas confitan nuestros nombres,
las doncellas se ensanchan,
y el galán le baja a la luna, su frutilla.

Se funde el cielo en una carcajada de crema.
La risa es el delivery de Dios.

9. CUERNOS
Las ideas explotan, como berenjenas en el paladar.
La inspiración es efervescente.
Sin vicios, no hay creación.

Si Cleopatra fuese argentina, las pirámides serían de queso.
La muerte pasea sencilla por tus encías.
Yo, que vivo a punto caramelo, debo comportarme como un apio.
Delgada, dosificada y ¡deserotizada!

10. JUBILADO
La patria es de los bellos.
A los globos sólo nos regalan corbatas.
En la vereda de la desolación,
reemplazamos helados por candados.
Una pastelería nos aguarda del otro lado del anillo.

Nos hundimos en un océano pastas y confites.
Flambeados, perseguimos el aplauso que nunca llegará.
Desnudos ante el Juicio Final nos enjaulan sobre una bandeja.

11. CADÁVER
Moby Dick en cola less pavonea una disculpa.
Hansel y Gretel se han vuelto sibaritas.

No practicamos otra elegancia, más que la de ocultarnos.
Máscaras de cuero, cosidas en el carnaval de los preinfartos.
La censura en forma de alfajor de chocolate.

Jalamos hebillas, como quién escapa de los siete círculos de fuego.
Ajustamos moños, con la precisión de un detective.
Apuntamos letales a quien capture nuestra flacidez.

No existen más huracanes que nuestras alacenas.
Pedaleamos la venganza sobre una bicicleta fija.
Trotamos perpetuos en la cinta de Moeibus.

Escapa Dios de su inexistencia, por vernos entrenar.

12. ISOMÉTRICO FINAL
Romance en tres series de quince.
Avispas danzando entre cierres relámpagos.

Nos masturbamos en un festival de fibras, de claras de huevo y aminoácidos.
Meamos kriptonita.

No cabe el corazón sobre nuestros pectorales hiperdesarrollados

El cielo se ha vuelto insostenible,
los ángeles deben adelgazar.

20. TORPE CARAMELO

1
Esparciré mis sílabas de alambre.
Genuflexa rendiré pleitesías al aplauso,
al tímido estallido.

Incrustaré mis vísceras de paloma en misa
entre tus alpargatas.
Recorreré las sábanas,
los purgatorios,
los diptongos.

Dibujaré, mezquina, a los diamantes.
Azorada, dominaré la noche.
Seré luciérnaga,
paz sin brillo.
Libre hipopótamo que ronda,
que atisba.

Arrollada,
por mi gloria de goma,
de octava,
de difusa
de fusa.

2
¿Qué amianto sabrá guarecer al cervatillo
que asoma curioso su insolencia
en tu e-book?
Tengo párpados de fuego,
y tú me alarmas.

Intentas detenerme.
Enjaular al dragón, torpe caramelo.

3
Soy la Reina de Tijuca,
la bóveda estampada de tus sueños.

21. CASTRATO CASTORIADIS
(En un fuentón, sentada en un banquito: pelando papas. Acento guaraní.)

1
MARISA: ¿Tu lunita?
Ahí la tenés, tirada a la basura.
Para que los gatos se revienten del asco.
Te la van a mascullar.

¿Qué mirás con esa cara?
¿Tengo monos yo?
Sí, la tullida te lo hizo.

Un candelabro sin vela, parecés ahora.
Eso.
Derechito. Iluminado hacia el infierno te vas a ir.
Degeneradito de la cachiporra.
Sos un eunuco.
Ni el Diablo te salva.
Atadito, sos tan nena como yo.

2
Nunca te dije que no.
A nada.
El barrio entero lo sabía, luego.

Pero te seguía el juego.
Las hebillitas, ya no las quiero.
Hubiera podido morder a un perro, si se acercaban a tocármelas.

Pero ahora ya es tarde.
Tic, tac,
Tic, tac,
¿Oís? El relojito anda mal.
Son los efectos. No te hagás por el desmayado.
Ya te expliqué.

¡Roque, dejame terminar!
No te puede doler.
Hice un trabajo perfecto.

Son necesarios, claro que sí.
Me los enseñaste vos para que el Galtieri no se escape.
¿Para qué tenés un perro si no lo sabés atar?

Me voy a pasear desnuda hasta que los ojos se te salgan de la cara.
Si quiero: te desvisto.
Si quiero: te pongo un vestido de mamá, y te llamo Mariana.

¿Qué pasa, Marianita?
¿Te comieron la lengua los ratones?

Tu hija
los ratones
la lengua.

Muerta mamita.
Papá: la lengua de la casa.
Provoleta. Vuelta y vuelta.
Un churrasco: la lengua de papito.
Papito borracho.
Borrachito.
Papito abusador.

Una artillería le salía a papito con su ratoncita.
Papito malo.
Cuchillito la lengua.
La lengua de la nena
Hebillitas.

3
Estrógenos dentro del tanque.”
El tercero desde la puerta.”
En los piletones.”
Indocumentado.”

En el más grande de Latinoamérica.
Pudriéndose,
flotando el paraguayo.
A pasitos de la Panamericana.
Sumergido.
Un sol negro.
De cabeza, hacia la rejilla.

Más de doscientos locales.
Cinco mil litros de agua por día.
Las vidrieras.
lavar los tomates,
hacer tecitos.
Fideos al dente.

En las copas de los vinos. Adherido.
En las cucharas del helado.
En los trapos rejilla.
Manos lavando tu crimen.

4
La primera en caer fue la vendedora de Tucci.
Hasta un Evatest se hizo, la estúpida.

Después el chico de informes: 40 de fiebre.
La gorda de Seguridad, dos promotoras.
Como moscas.
Toditos el mismo cuadro: sudor, vahídos, internación.

El sindicato.
Caían denuncias todas las mañanas.

Algo en la comida”, decían.
Bromatología.
El noticiero.
Plena navidad.
El aire acondicionado”, pensaron.

Esta es la época buena.
Temporada alta.
Roja.
Este año Papá Noel está caliente.
De 10 a 04.
Horario extendido.
Y trasnoche Shopping.

5
En el laboratorio, saltó.
Seis días les llevó.
Gérmenes de putrefacción”, declaró el fiscal al leer la causa.

Un animal, calculaban.
Un perro.
Un murciélago no podía causar tanto daño.

Jingle bells. Jingle bells.

Nadie se preocupó cuando Roque Castoriadis no se presentó esa mañana a las seis y diez.
Dejó de venir”.
Se habrá vuelto a su país
A chupar naranjas. A tocar el arpa”.

Silencio en los pulmones.
Un paraguayo flotando en los tanques de agua de un shopping de zona norte.
Ni pronunciarlo pueden. Se quedan perplejos.

6
Yo me ensaño todo lo que quiero.
No hubiesen sospechado. Pero es que no me aguanté.

Un animal sin bombacha es un pito.
No chilles, maricón.
Dejame ponértela.
La rosadita.
La que más te gustaba.

Ahora vos también sos animal.
Te queda hermosa.

22. EL ÚLTIMO NO

1
He sido tan feliz desde que comí el pajarito que vino suavemente a posarse en mi ventana. Tan feliz, inmensa.
Revolucionaria, como el acertijo que supimos redoblar con Menucha, en el té canasta a beneficio de las Parrillas Grill.

Tan universales”, picoteábamos.
Tan calibradas, che”.

Y es que la cacofonía es menester indispensable, hoy,
en los albores del siglo XXXIII.

¿Tan rancios hemos caído?
¿Tan vanos desatamos nuestras zapatillas de ballet al despertar?
¿Tan acaramelados hemos sido conducidas?
¡Qué descuido!

2
Centurias sin pasta dental.
Perdimos primero los “algudios”,
luego los “machacos”,
para pasar por fin, a los “alastros”.

Se han hecho batones con nuestros alaridos.
Hemos extraviado la completa, para pasar feroces a las preciadas naranjas.

Sí, la fruta del soporte ha sido también cegada.
Dopados hasta brillar de privación, consentimos.

Exiguos,
reducidos,
sonreímos.

¿Cómo?

El hueco”, la llaman.
La tercer fosa”, decimos.
La nariz de abajo”, ponzoñan.
El país muerto”.

3
Asistimos al deceso amarillo de los verbos.
El compás atrofiado de los sustantivos declina definitivo ante nuestros paragueros.
El correr de fuego que supo replicar otrora, la sílaba modulada,
se nos quiebra en la hielera.

4
No es boca con lo que digo esto.
Nos son mis labios, los que puentes atraviesan, ahora.
Pues ni glota ni lengua, llevo.
Ausencia, es hoy, mi única presencia.

5
Arqueólogos procuran inventar pretéritos.
Simular inexistencias.

Han desvalijado las vitrinas de la Universidad de Nacional de Odontopediatría para descarriarnos.
Piezas milenarias han sido sustituidas en afán de una contención que nos una.
No ha quedado Era, sin violar.

Astillados, nos han barrido.
Nitroglicerados.
Nitrato para silenciarnos.

Extirpados.
Exprimidos.
Expatriados.

6
Prometen ocuparse también de nuestros ojos.

Los ojos: esos héroes sin depilar.
Adormilados, sí.
Prófugos, pero leales.
Aún dolidos.

7
Ni atrasos, ni cultura.
Mudos.
Todos mudos, decimos basta.

FIN DE LA OBRA

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