Fuera de programa

1. Gregorio

1
Mañana estaba sentada esperando a Jueves en la Plaza Mayor del Siglo,
cuando de repente se levantó el viento más viento que jamás aplaudió Dios.
Y empezó la Gran Segunda Confusión.
Los Minutos brotaban Segundos por los codos.
La mujer de Cuatrimestre trataba de socorrer a su agenda.
Los relojes se transformaban en ventiladores y expulsaban y expulsaban.
La mayor de las hermanas de Mayo infructuosamente guarecía a su recién nacido Día Hábil.

Fue el feriado más estrepitoso que jamás se desayunó.
El Desorden se coronó frente a todo un pueblo de alumnos despeinados.

2
Pero entre el séquito del nuevo Rey,
un hombrecillo acariciaba sospechosamente su barba.
Era él.
Era Gregorio.

Aplausos.

¿Quién iba a suponer qué tan pelirrojo salvador nos aguardaba?
Así que Hoy fue a casa de Gregorio, y conversaron,
y discutieron, y rebuznaron,
y finalmente salieron a dar las nuevas buenas:
“Cada integrante del pueblo debía tener su espacio perfectamente delimitado”.

Ya no correría más eso de: te espero a las quince treinta, y llegar a las veintiocho mil.
¡Jamás!
No se permitirían semejantes manchones en ningún otro cuaderno.

3
Naturalmente hubieron quejas.
– “A mí siempre me toca el frío”, decía Julio.
– “Enero es alérgico a la arena”, insistía el Verano
Y así… y así.

4
Pasó Reyes, y no se escuchó un solo estornudo.
El Otoño: sin novedades.
Con el Invierno se temía que se fuera todo al demonio, pero se hizo una colecta,
y una gran bufanda de colores los protegió religiosamente.
Siempre tuve debilidad por la Primavera, sabía que no podía fallarnos, y no lo hizo.

Cinco de Diciembre…
Once.
Dieciocho.

De pronto, un impacto heló el ánimo de todos.
En medio del verano, allí estaba amenazante el 29 de Febrero.
Tras el estruendo comprendimos: había destapado la Primer Gran Botella.
Aún faltaban tres Años para salir a calentarse las patas al sol.
Pero las risotadas de todos, lo disculparon de su lógica impaciencia de protagonismo.

El plazo se cumplió. Y en buenos términos.

5
Pero en la plaza, el árbol de ciruelo sospecha.
Y aunque todos los años, florece.
Cada primavera se niega a regalar todos sus frutos.

Yo sé que hay dos o tres, que mantiene ocultos tras la corteza.
Que como un niño, aparta para sí: un resguardo.
Una espera, que ansía no olvidar.

¡Felicidades!

2. Novio con fecha de vencimiento

I

Te llevaste a París la velocidad de mi sonrisa.
Me dejaste las manos cubiertas de literatura.
Hay un secreto tuyo, de este lado del océano.
Un corresponsal de tu intimidad vive en el Río de la Plata.

II
Un Microbio en la isla del garrote
Gulliver en el país de los secretos

Amor Lucerna,
lengua espía, delatora
despilfarrados diecinueve pesos
negocio desinfecto
chicharra sistémica
jadeos propios
atornillados
ajenos

La muralla,
la misma toalla
tocador
espejo teléfono
película
entrada
Mansilla
pelo mojado
taxi

A tientas aguardar el 86

El circulo se repite,
yo soy el oso, y vos sos el celoso.

3. ¿Quién no besa a Ronald Reagan?

Si mandó derogar leyes, que él mismo había plantado.
Si hasta echaron raíces en su cabezota.

Ahora reniega.
Estira la carne.
Come las migas,
porque el corazón es demasiado rojo para disfrutarlo.

Se alimenta sin ganas,
con heladera colmada.
Un yogurcito.
Un pan francés con queso light.
Cualquier estupidez.

Frasquitos, potecitos.
Comida de avión, de hospital.

En casa, los domingos había misa.
El cura salía a repartir culpas, y los rinocerontes enjuagaban sus pecados,
sus indios muertos.

Próceres.
Pan para hoy, petróleo para mañana.

Le prenden fuego al osito, delante de la nena.
Congelan los dientes dentro de un placard.
Marines montados en gelatina.

Hoy putean a los guardiacárceles convencidos que son sus enfermeras.

Debe ser por eso que me hice puto.

“Maquinita…
Tomá la sopa, Maquinita” .

Yo me trepo a los árboles y no me caigo.
Salgo en la tele si llego a la copa.

Pero tú no tendrás nietos.

Enfermito.
Bien enfermito todo.

Un… dos… dobladillos. Tres.
Tres repartidos en todo el maxilar, me dejaron.

Una caja de sorpresas en los decibeles de una trompada.
Un destornillador en el vientre.
Ahogado en corbatas internacionales.
Olé, olé O.E.A. con puré.

Cantame Cris Morena, si querés.
Yo: nada.

No hay Rosita ni ravioles.

Yo sé alzar las cortinas y arrojar malvones para que crezcan a la intemperie.

No sufro arrancándome los dedos,
nada que ver.
Es para despistarte.

Minga.
Mongo Aurelio.
Andá.
Andate a Ginebra, y morite celta.
Que Kodama: tuki tuki.

El viento no le acaricia la cabellera.
Hasta el caballo le miente.
Los presos tienen sida todos los días.
Presidiarios.
Una presilla en cada pantalón.
Tres. Diez pastillas.

Un dólar vale menos que un galán de telenovela.
El petróleo se toma con AZT.
Tiene todas las plumas encrespadas.
Justo antes de cenar.
12 litros.
Galones, le dicen.
Vino Toro le sale por el culo.

“Regio. Estupendo trueno el suyo, Coronel”.
“Hágase otro”.

La típica muerte entre morisquetas.
Le venden las alas, que él mismo mandó quebrar.

II
Yo tenía 12 años cuando lo mataron a Tachito Somoza.
Pum! Lo bajaron. En Asunción. Estábamos de vacaciones.

La tía Pituca salió en la tele.
La piel del shopping, era.
Atiborrada de celos porque no sangró en la esquina de su casa.

La prensa amarilla. Mandioca.

Una nube de llagas: mi tía.
Usted debe ser el primero que paga su entierro, Anastasio.
Buenísimo el suelo, Alfredo.
Pruebe. Está cerrado.
Le explotó el cerebro al chofer.

Diez noches lloviendo
Disculpe,
¿está usted armado?
No.

Ah, menos mal.

III
Se puso a derrocarlas.
¿Podés creerlo?
A los tiros
En el patio.
En los jardines de Washington.

¿Quién no besa a Ronald Regan?
Si es la corbata de Dios.
La risa ocupada en el teléfono.

Un Intendente en patas habría que tener.
Una semana.
Una semana en patas al Gobernador.

Y si hay baches: le sacamos un diente.
Si las calles están sucias: duerme en una bolsa de consorcio.
Si se tapan las cloacas: le damos arroz.

¿Las medias de los árboles, son las plantas de los pies?

Perdón el Alzheimer, ya sabés.
Margaritas
Una mosca sobre las palabras.

No soy un cowboy.

Catalina Dugli hace años que no cocina en su casa,
lo tiene a Mateyko adelante del buffet.
Me deprime la pizarra de Jorge Rial.

4. Sorpresa

1
Ojalá halle esperanza
en el brazo inquebrantable
de los hombres.
Los hombres de trapo,
que quizá, ya había olvidado.

Ojalá despierte el hechizo
y el abismo
la distancia oportuna
decaiga o fortalezca
pero ya no,
nunca no
desmaye su osamenta.

2
De una isla a su hermanito,
de la silla a una pestaña,
el tiempo arrulla los doce pergaminos.

La posibilidad,
el vínculo adulto,
preciso.

3
Rimel y betún somos.
Vos: arcón de mis recuerdos,
yo: concilio de tus bravos.

Hartos de una guerra suicida y taciturna
navegaremos el acuerdo,
el respeto.

5. Nadie escapa a su biografía

1
Beso lockers de vestuarios.
Lamo combinaciones por doquier.
Libero sin domicilio a los desodorantes.

Boto sobrecitos de shampoo sobre mi sexo,
y el continente americano
se dibuja en los azulejos.

América wash and go.
América wash and war.

Trastabillo delincuentes.
Empapo tu remera, y me oculto.
Me aparto en tablas de surf
cuestionando mi hidalguía.

¿Es qué acaso pretendes que alcance París montada en un rolito?
Renazco.
Le pido santo y seña a las corbatas.
Auténtica extranjera soy.
Autóctona, con mi respiración salteña.

2
Arrítmicos,
mis genes provocan arenales en el palacete de La Concorde.
Emperador petiso, voy.
He pecado siete veces sobre mi pasaporte.

Llevo rota la llave del infierno.
Una monja me ha mordido el Paraíso.
En mis pantalones llevo vasos infructuosos.

Me atropella la vereda,
y barro eléctrica la flor pública.

3
Busco el infinito dando vuelta a los peces.
He parido esta silla.
Me persigue el piano de Mozart
Arranco ahora mismo con “La marsellesa”.

Escondo becuadros debajo de mis piernas,
No se cuantas canalladas entran en seis octavas.

Abro el grifo de mi alma y me sumerjo en las manos de un pájaro.

4
Aplico inteligencias,
convoco lluvias torrenciales.
Inspecciono mis dientes hasta infringir la ley.

Cruzo al Paraguay con mi chaleco antibalas
Formo un sindicato al pie de la escalera.
“Novia peronista”, me gritan de todos los balcones.

5
Me visita el escarabajo que duerme en tu mesa de luz.

6. Dadá, Dedé y Dedí

Miscelánea a metralleta.

El orgasmo es la literatura del pecado.
La risa es el teléfono de Dios.

La virginidad es la matemática de las suegras.
La religión es la corbata del cielo.

2
El arte es una amistad que nos acompaña al dormitorio.
El cine es la caja de cambios de la memoria.

El hombre inventó al Diablo en su intento por alcanzar a Dios.
Cristo va al psicólogo, y Hamlet leyó la obra.
El pecador recibió la última piedra,
y Dolce & Gabbana la pusieron en un zapato.

El amor es el discjockey de la luna.
El oso no tiene amigos, porque la abeja tiene teléfono

La lluvia, al pez le tira de sisa.
Las ventanas son espejos.
El paisaje está en los párpados.

7. Cenicientas

1
La mirada errática,
atolondrada.

El hule exhibiendo sus pesares,
sus ombligos.
Apelmazan las caderas,
ruedan tabaco y convicción.

Son escaleras,
tobillos que esperan.
Quejas.

Rezan.
Lentes y guirnaldas pueblan sus encuentros.
Esquivas.

Una frazada oculta en la vereda.
El recuerdo cabizbajo del barrio
anfibio,
natal.

Hay cucharas en los brazos de todas las palomas.
Antifaces quietos,
sabias de collares verdes
fantasmas con almíbar.

2
Taco y muleta.
La Miriam
ruleta.

Látigos dorados como piernas colgadas de la avenida.
Un deporte simple,
díscolo.

Llevan lunares arrebatados a los cisnes.
La longitud pulida.
La extensión del jean.
Carne inquieta de recibir pedradas.

El torbellino de cada madrugada.
Un pedestal de alfajores marplatenses para el hijo que nunca ven,
la esquina perfumada de los desayunos.
Son globos nadando heridas.

Buscan eucaliptos.
Ortopédicas escriben su nombre en el rimel que las salvará.

El cuaderno muerto de primero inferior.
Sucias palabras.
Almidón y golondrinas.
Brevísimos tajos en la ciénaga.

Un coche,
su plegaria,
y el abismo.

Arrastran a Cristo hasta el semáforo.

8. Muchacho

1
Vengo por Brown.
Ajusto el cinturón con la noche.
Un semáforo aplaude. Parque Lezama.
Sube.

2
De inmediato me dispongo a remolcar recuerdos.
El juego de los 7 errores es mi blasón.
Los pasajeros no me intimidan.
Excusa el cuello para espiarme.

3
Sin moverme un ápice, acelero los dedos por alcanzar su alma.
Su nombre fue Evangelio en mi intimidad.
Si es que aún lo conserva.
Amontono palabras por rozarle el ombligo.
Pero me estoy petrificado en mi asiento.
Chinche
Escuerzo
Silla
Tenaza
No baja en Constitución.

4
Conservo la sed por este muchacho.
Me valen llagas su sonrisa.
Otros suben, se acomodan.
Declaro Rey a Humberto Primo.

5
Aventurado, colgué los fuegos en su dormitorio.
Su lengua es mi título nobiliario.
Soporté la luna cuando le fastidió la aurora.
Cruzamos Jujuy
¿No piensa abandonarme?

6
Soy un camello en los medanos de sus pecados.
Es un actor porno, si fantaseo su arresto.

Sus ropas en el suelo, habré de exhibirlas en un museo.
Estos años ordené alfabético las flores de su olvido.
Y ahora de pie, a mi lado, respingua huracanes.
Boedo, y se acerca.
Dios mío.

7
Tiemblo,
como nunca se ha temblado en la Tierra.
José María Moreno.

Ha dispuesto raptarme,
alzar su arsenal contra mí.
Ignora mi suplicante aprobación.
Baja en Calasanz.

8
Jamás perdonaré no haberlo amado.

9. Me voy

1
Harto de emperatrices de un solo estornudo, me voy.
Me cansé que los chanchos deshojen margaritas, país deforme.
Me voy, patria mala.
Payasada Namuncurá.
Angustia de moddé.

2
Barquito quebrado
El día del niño, me rajo.
En un bote injusto, me salvo.

A conocer nunca Las Pampas.
A saborear jamás un paro de tren un 25 a la tarde.
A de ningún modo extrañar al inútil Canal 7.

3
¡Qué tristeza tan grande sería volver a Almagro!
Avioncito quebrado,
hospital de gasa raída,
Suiza privada,
escuelita chagas.

Laguna en trámite, te abandono.
No pares de mirarme la espalda, aeromoza alicaída.

4
Acá lloramos todos, defensa violada.
¡Me voy!
A olvidar sistemáticamente tus acordes.
¡Me voy!, che pibe
A olvidar camperas,
a encontrar cómplices en la Legión Extranjera.

Andá,
seguí lustrándote los zapatos con la yema de los dedos.
Gil, andá
a contar cruces a otra guerra,
Patria zorra,
Madre muerta.
Virgencita de injusticias.

5
Que allá, el cielo me lo forjo solo.
Cielito del por si acaso.
Cielito del mientras tanto.
Adiós.

10. Platea

1
Y de golpe ya no sos un perejil.
Y hasta pensás, que podrías salvarte.

Y aplaudís.
A rabiar, hasta las tripas.

Y la brea,
o a lo que sea que te viene jodiendo,
queda ahí.

Atriqui.

Vos le dás.
Le dás, fuerte.
Porque es así.

Si hasta hace cinco minutos no había nada.
No veías un corno.
Dos en un burro.

2
Una locomotora la mina.
Si es un dragón.
“Insoportable”, dicen.
Que la luz…
Que el micrófono…

Se puteaba con Perciavalle.

Que el sacerdocio. Los años de ballet.
Una bestia la reina.

3
Te raja la cara.
Te deja elegante.
Sobre un trampolín, canta.

Te da una biaba.

Sos una esponja a doscientos por hora.
Para no perder detalle.

O los perdés todos, estás entregado, piscuí.

4
Aunque vos le hayas pagado una bocha.
Un toco de tu laburo.
A los cinco minutos, ya es negocio.

Y ella ni siquiera sabe tu nombre.

Si te le acercas, te saca carpiendo.
“La diva”, sabés.

Y vos querés llevártela a tu casa.
Al jardincito que tenés en el fondo.
Y ofrecerle mate, sanguchitos de miga.

Pero ella, ya está en otra.
En otro espectáculo. Con otro color.

Te acaban de atenazar la memoria, paparullo.

Y vos chiflando bajito, salís agradecido.

5
Son doce, veinte años adelante.
Labura de eso.

La cosió en el aire, la mina.
(La habrá hilvanado en camarines, no te digo.)
Pero meta ensayo. Meta rigor.

La repartió en vivo.
La verdad de la merluza, pasó delante tuyo.

El ex marido con el piano.
El hijo: con la luz. Y el otro: con los micrófonos.

Una familia ganándose el puchero.
Salir adelante.
Parar la olla.

6
En el ’76, ¿Te acordas?

A Perú se fueron.
Con Briski, creo.

7

Parece que después se lo gasta todo en pilchas.
Pero cuando acierta, se te escapa el rulero.
Te quedás en bolas.

Y ahí se va toda la gilatería esa, que aparece en las revistas.
De Cenicienta con berrinches, que tiene.
Doscientos años, tiene.
Sesenta.
Setenta.
Que sé yo.

No le importa nada.

8
Cuando le ves el lifting. (Porque se lo ves)
Decís: “Uh, ya la cagó. No quedó nada”.

Pero aparece con el wing cambiado,
con un peinado que nunca nadie se mandó,
y te chanta la vida que siempre quisiste bailar.

Ni un carajo, macho.
La mina es un samurai.
Una quirúrgica.

Opera.
Mete mano al brasero, que te la voglio dire.

Y vos, acumulado de tanta city,
De tanto adoquín sin lustrar
para salvar el empleo de torcacito que tenés.
Vas, y garpás para escucharla.

Divina, te tritura.
Un monje tibetano con demasiado make-up.

La Señora.

11. Adán

Desde un cajón de frutas,
apartado del Edén,
regreso huérfano al puerto enorme de mi infancia.</em>

Traigo tardes malvividas,
desgastadas,
dónde el rezo fue la única poesía,
la única salida.

1
Soy Adán, y traigo llaves
el primer recuperado,
un paisaje calibrado,
el ombligo de las naves.

2
Fecundos nos disparan
delicados
Una cuna de árboles nos rodea,
Convidados.

Es la fiesta,
el estallido
sabe entonces su apellido.

3
Descargamos los jazmines de la noche

El anuncio infinito nos alcanza
el viento deletrea la solvencia
el azúcar: nuestra herencia.

4
Ráfagas de Mayo invaden,
vamos truenos los brumarios.

Y somos puertos.
es el hijo fulgurante que camina.

Y son los premios
fruta ruda, descifrada y transparente.

5
La urgente necesidad de crecer de las palomas
cómo fábricas despiertan al compás de la premura

6
Y traigan cisnes, traigan trigo,
el abrigo de los libros, traigan más.

Y ya son diez,
somos setenta
los enviados del jilguero van volviendo.

7
Una pizca viaja al porvenir.

12. Insolente Insulina

1
Cumbia desatino
lluvia herida,
plastilina

Circo es cobre
calavera y estricnina
excusa y dorixina.

2
Acomodamiento

¡Muerte a papi!
¡muerte a mami!
Marioneta la amistad

Sonajeros: tu cuenta bancaria

3
Farsa y braga:
Milanesas.
Cánula y bragueta:
Maleficios.

Rastro y brillo. Rastro y brillo.

4
La sopa es Dios en tenedor
la sangre es barro sin la piel,
no existe arte en la certeza
será la duda tu cereza.

5
No cambia el trigo su color,
no miente Diablo en su insolencia.

Insulina Insulina
El cerebro es la mentira.

13. UNO

1. La piedra no existe.
Lo que arrojamos al estanque es la palabra.

2. El subconsciente es mi agente de prensa.
No destiño sino cuando me acuesto.

3. Al Reino de los Cielos se lo visita de acrocel.
Andá a colgar apóstoles al cuartito del fondo.

4.  La intuición es la costilla, y la razón: el puré de papas.

5.  Nunca he sido tan imbécil como para ser un dotado.

6. Caperucita rota y el Gato compotas.

7.  El silencio me tira de sisa.

8.  El cielo siempre termina por el piso.

9.  Ni el rubio Adán, ni la torcida Eva.
Mucho menos la infantil serpiente.
En ese cuento de la Biblia, y el pecado original,
nosotros fuimos los mordidos.

14. DOS

10. Harta de requisitos, Cenicienta se ha vuelto zapatera.

11. Las alfombras vuelan siempre en la misma dirección.
Si continúo viajando en colectivo, un día de estos moriré de incomodidad.

12.  Pon una miga de pan en una maleta,
y embárcate como Dios manda.
Que muy pronto descubrirás
que a cada gota que derramé sobre el Río de la Plata,
Julio Cortázar le ha puesto tu nombre.

Y que un jueves, durante la siesta,
pasearé por tu miocardio,  montado en una piragua.

13. Hay corbatas que pesan millones.
La boludez es indestructible.

14. Soy Darth Vader en ojotas.
Guacaembole.
Kehrig & Hyde.

Sin terremotos somos invisibles.

15. Todo lo que bosques.
Nada más incómodo que una fantasía.

16. Cristina Fernández de Kehrig.

17. No hay que pedirle peras a Boy Olmi.

18. Que otros se escondan en seudónimos.
Que inventen heterónimos.
Lo mío ha sido siempre el matrianónimo.

19. La única bragueta es la literatura.

15. TRES

20. ¿Qué sentido tendría intercambiar chimeneas?
Si hace años -por no decir siglos- que no hemos encendemos ni un cigarro
sin dejar de ser usted, quién soy;
y yo, quien es usted.

21. Adán y Beba.
Opera pocha para un pecado original.

22. Todos deberíamos llevar un superhéroe en la cartera.

23. – “Hola, ¿tenés cómo se hace una Pepsi de Umberto Eco?

24. No se ha caído nunca el cielo. Jamás.
Ni porque te hayas ido,
ni porque estemos malditos.
Al corazón, le ne frega la naturaleza.

25. Para ser perfecto, hay que elegir.

26. Estela Raval es la banda de sonido
del film que viene siendo mi madre.

27. Todo lo que me dejaste permanecerá.
Roto.

28. A una novela primero se la lee,
y luego si queda tiempo, se la escribe.

16. CUATRO

29. La oreja es más rápida que la puteada.

30. Cada uno lleva a cuestas su novela.

31. ¿Las medias de los árboles son las plantas de los pies?

32. Si no me hubiese mentido, jamás le hubiera creído.

33. Demasiadas uñas
Atacame en esta cama.
No seas tacaño.
Atame en Atacama.

Le llevamos una Atma a tu mamá.
Sí, ¿qué tiene? Una plancha.
No puede mandar a los chicos a la escuela como si fuesen unos villeros.
Una plancha no es una catramina.

¿No te da vergüenza?
¡Shut up, puta!
Unas  guindas así de grandes tenía el dulce de batata.

34. ¿Quién no se ha topado alguna vez delante del espejo
siendo Julio Cortázar?

35. Todo borracho que se precie lleva un prismático en el fondo de su botella.

36. El que no usa sombrero, es que no lleva cabeza.

37. No han roto mis faldas los cuchillos de la envidia.

38. Antes del Diablo, los besos eran prematuros.

39. Ya bastante matrimonio ha sido tolerar tus guiones.

40. Trece alfajores de chocolate, en una caja de doce.

41. Cada obra de arte lleva al dorso, su fecha de vencimiento.

17. CINCO

42. Si no te pueden amar, cómprate un Casancrem.
Agregalo a tu ensalada de brotes, y Santas Pacuas.

43. En el interior de las cajas: las palabras.

44. De mi tercer matrimonio, no puedo olvidar el cuarto.

45. Nunca te prometí amor en termo.

46. Cuando escribí, por primera vez mi nombre,
tuve consciencia de que estaba terminando un libro.

47. Detrás del espejo, se encuentra el mismo exacto dormitorio, estúpida Alicia.

48. Los termómetros no tienen puta idea lo que es delirar.

49. Nadie lavaría la ropa si no se hubiese inventado la palabra mugre.

50. No llevo secretos, porque aprendí a mentir desde chiquito.

51. Las palabras han sido hechas para ser cortadas con los dientes.

18. SEIS

52. No existe mejor colágeno que el olvido.

53. ¿Con quién coge Bruno Díaz cuando Batman tiene el traje en la tintorería?

54. Nadie regresa de sus aciertos.

55. Melancómico.

56. Una vez no pasa nada.
Pero si mirás dos veces Flashdance, te morís.

57. Nunca de miel.
La luna ha sido siempre de nalga.

58. Las paredes no saben contar hasta cien.

59. La pija no es una verdura.
He clavado un espantapájaros en la cabecera de tu cama.

60. Si el pie no fuera tan degenerado,
no tendría el zapato pecados para andar pisando.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s